Hace unos días navegando por internet, buscando saciar la sed de
lectura en temas referentes a la accesibilidad global, integral,
universal, o como se le quiera denominar ahora, encontré una
entrevista que los colegas le hicieran a la recordada Arq. Clotilde
Amengual, y de la cual extraje este pequeño párrafo, motivo de estas
reflexiones.
…Nombre algunos edificios accesibles de Buenos Aires. Los edificios de
Buenos Aires donde se realizaron algunas intervenciones de adaptación,
no proporcionan accesibilidad sino visitabilidad, que se puede admitir
para algunos destinos. Lo objetable es que en la mayoría de los casos,
reducen el problema franquear y recorrer el edificio, y a veces
proporcionar un servicio sanitario accesible, para personas en sillas
de ruedas, dejando de lado parte importante del colectivo de personas
con discapacidad o circunstancias discapacitantes...
http://www.accesible.com.ar/recursos/opinion/entrevista-a-la-arq-clot...
He aquí donde decidí hacer una pausa y comenzar a reflexionar sobre
este párrafo que casi paso por alto, pero que aquel término quedó
rondando en mi cabeza por días.
Según la Real Academia Española, accesibilidad es la cualidad de
accesible. ¿Y qué es ser accesible?
Del latín accesibĭlis, accesible es algo que tiene acceso. Algo de
fácil acceso o trato. De fácil comprensión, inteligible.
Por lo que entonces toda intervención humana arquitectónica es
accesible por naturaleza, ya que nadie imagina que se construya una
vivienda, un edificio de pública concurrencia sin puertas, sin
entradas. Sin accesos a los mismos.
Lo que debemos preguntarnos es, ¿para quienes es accesible?
Es la respuesta a esta pregunta la clave de hasta dónde, o a partir de
cuando comenzamos a considerar a algo más o menos accesible.
¿Accesible para gordos de hasta cuantos kilos? ¿Accesible para
jugadores de basquetbol de hasta cuantos centímetros de altura?
¿Accesible para lesionados medulares de hasta qué grado de lesión?
Y es allí donde nos vamos a dar cuenta que no bastaría con salvar esos
escalones a la entrada con un simple plano inclinado, para darle el
mote de “edificio accesible”. Ni bastará con dejar un volumen libre de
obstáculos de 210 o 220 cm de altura, si proyectamos para un jugador
de basquetbol como puede ser nuestro compatriota Esteban Batista que
ronda los 208 cm de altura y pesa 123 kg, o un Fabricio Oberto de 209
cm y 111 kg, o el legendario Manute Bol, estrella de los Washington
Bullets, Golden State Warriors, Philadelphia 76ers y Miami Heat, que
medía tan solo 231cm y pesaba 91kg.
Estos deportistas están muy lejos de ser considerados discapacitados,
sin embargo, su rango de estatura, peso, u otras consideraciones
físicas, caen fuera de lo habitualmente considerado “estándar” de
proyecto.
Nuestro concepto genérico de accesibilidad se asemeja en un 99% de los
casos al concepto mencionado por la Arquitecta Clotilde Amengual de
“visitabilidad”.
Quizás debido esto a que al no haber proyectado desde el vamos con los
parámetros de accesibilidad universal, global, integral (adjetivos que
pueden abrir la puerta de un próximo debate), concebimos a la
accesibilidad como un adicional sumamente costoso para adecuar dichas
obras arquitectónicas y urbanísticas. Por lo que al reducir al máximo
el factor económico en las intervenciones, pasamos a generar
edificaciones y espacios urbanos visitables, convencidos que los
mismos poseen las condiciones de accesibilidad necesarias para que el
uso y goce de los mismos sea para todos de igual manera. Y por lo
general, la ceguera, la baja visión, la sordera, y algún otro tipo de
deficiencia menos común son las grandes olvidadas.
Quizás sea hora de reflexionar si el mero acontecimiento de incluir
una rampa de acceso, que en muchos casos (por no decir la mayoría) no
son acorde a normativa, soluciona la condición de esa edificación o
espacio y lo transforma en ACCESIBLE.
No estaremos simplemente dándole el carácter de VISITABLE. Visitable
para aquellos que no pueden salvar dicho obstáculo por sus propios
medios. Necesitando la colaboración de un tercero que le proporcione
esa ayuda que le permita ingresar, usar y egresar del mismo. Ya que el
llegar al mismo es todo una odisea en algunos casos.
¿Accesibilidad o visitabilidad? ¿Qué logramos finalmente?